ANTES DE ADOPTAR, PIÉNSALO...

- No adoptes un animal si no estás dispuesto a asumir con él un compromiso de por vida. Cada año, miles de animales son abandonados por sus dueños  con excusas de todo tipo como que se han cambiado de piso, que han sido padres, que el matrimonio se ha separado, que no tienen tiempo para atenderlo... La realidad es que, sencillamente, esas personas nunca asumieron un compromiso serio y el animal en sus vidas ha sido un mero entretenimiento que ahora aburre, convirtiéndose en un estorbo. La vida es complicada para todos y aquellos que tenemos animales de forma responsable hemos superado esos mismos cambios y nuestros animales han permanecido siempre junto a nosotros, claro, es necesario para ello que realmente deseemos que nuestro fiel amigo permanezca siempre junto a nosotros. Un animal vive una media de 10-14 años, si eso te parece mucho tiempo para darle seguridad, bienestar, cariño y cuidados, por favor, no incorpores un animal a tu familia.

- No te responsabilices de un animal si no vas a ofrecerle tiempo de calidad, estrecho contacto familiar y correcta educación. Los animales necesitan sentirse uno mas de la familia, compartir con ella su tiempo, su espacio, sus juegos e, incluso, sus ratos de descanso. También se adaptan perfectamente a nuestra dinámica laboral y toleran perfectamente quedarse solos en casa mientras trabajamos. No obstante, lo que ningún animal soporta es el  continuo confinamiento en un patio trasero o terraza. Los animales domésticos son sociables por naturaleza y necesitan de su familia para sentirse bien física y emocionalmente. Si tu idea de tener un animal es confinarlo a un patio, terraza o sótano permanentemente y el único tiempo de contacto familiar que va a tener el animal es a la hora del paseo (cientos de perros viven permanentemente encerrados en patios donde viven, comen, duermen, miccionan, defecan y pasan todo el día solos), por favor, no incorpores un animal a tu vida.

Además, es muy importante no olvidar nunca que los animales tienen gran capacidad de adaptación y aprendizaje, pero no nacen enseñados. Debemos dedicar tiempo de calidad a trabajar y jugar con nuestro animal para que éste aprenda las reglas básicas de la convivencia (no subirse a las camas, robar cosas de la mesa...) y, en el caso de los perros, a obedecer las ordenes de educación básica (sentarse, echarse, acudir a la llamada y caminar correctamente con la correa). Con paciencia, respeto y coherencia fácilmente aprenderá las pautas marcadas para la convivencia. Respecto al aprendizaje de educación básica si se trabaja con ilusión, coherencia y respeto nos divertiremos mucho con excelentes resultados.

-La adopción debe ser meditada y consensuada por toda la familia. El animal convivirá en casa con todos los miembros de la familia y, por tanto, todos deben aceptar de buen grado su presencia. Imponer la presencia de un animal en la convivencia implica tensiones familiares y que el animal pague las consecuencias de un malestar generalizado en casa.

-Considera que deberás dispensarle una correcta atención veterinaria. El mantenimiento de su salud no es caro, pero debemos asumir que será un gasto ineludible y evitar la dejadez.

-No regale animales, compartir la vida con un animal es una decisión muy personal, pues que su tenencia implica un serio compromiso y muchas responsabilidades.

-No permita que la adopción de un animal y su elección dependan de los niños. Siempre debe ser decisión de un adulto responsable. Los animales no son juguetes y, por tanto, su adopción no debe tener el tratamiento de un juguete novedoso y, mucho menos, obedecer a una rabieta o un capricho. A la hora de decidir incorporar un animal en la familia, los padres deben tener muy claro que los niños NO se ocuparán responsablemente del animal, sí que es una gran oportunidad para enseñar a los niños a ser responsables pero no equivoquemos las cosas, un niño es incapaz de responsabilizarse de si mismo, mucho menos lo hará de un animal. También es una gran oportunidad para enseñar a los niños valores como la amistad, la complicidad, el respeto y la sensibilidad, por eso, a los niños hay que enseñarles que los animales son sus amigos y sus compañeros de juegos, no sus juguetes.

- Considere adoptar un animal adulto, se adaptan con más rapidez que los cachorros, son más limpios y educados y sabrán valorar y agradecer la oportunidad de tener una nueva familia.
Equivocadamente, la gran mayoría de los adoptantes no desean un perro adulto, prefieren un cachorro porque creen que no se adaptarán a la familia. Sin embargo, adoptar un animal joven o adulto comporta una serie de ventajas con respecto a la adopción de un cachorro, entre las que destacamos:

1.- Conocemos de antemano el carácter del animal, en la protectora nos informaremos del animal que más se adapta a vuestro hogar.

2.- Conocemos con seguridad su estatura y tamaño definitivo, sin llevarnos sorpresas más adelante.

3.- Alcanzada la madurez, asimilan con más rapidez todo lo que se les enseña en el proceso de su educación.

4.- La adaptación de los animales adultos adoptados, (de un año en adelante), es muy rápida y fácil.

5.- Evitamos los destrozos lógicos de adoptar a un cachorro que necesita juguetear y aprender a hacer sus necesidades fuera de casa.

6.- El animal se adapta rápidamente a su nueva vida y adquiere en poco tiempo las costumbres de su nuevo hogar, así como las normas de disciplina básicas, por ejemplo, hacer las necesidades en la calle.

7.- Las familias consultadas coinciden en afirmar que la capacidad de agradecimiento y cariño de sus nuevos compañeros es enorme y su educación bastante más fácil que la de un cachorro.

8.- El animal adulto se amolda perfectamente a la vida con sus nuevos dueños, a sus hábitos y reglas, mostrando además, si ha sido adoptado tras un abandono, un amor y fidelidad sin límites.

9.- El aprendizaje del perro va ligado al instinto de juego y no pierde dicho instinto hasta muy avanzada edad,
por lo que la adopción de un perro nunca deberá supeditarse a los años que tenga; en la adopción debemos guiarnos por el carácter del perro y su adecuación a nuestro estilo de vida.

10.-
Los cuerpos especiales de seguridad (policía y bomberos) y las organizaciones de invidentes y minusválidos trabajan en su adiestramiento con perros cuya edad oscila entre 1 y 3 años, al tratarse de la etapa en la que son más receptivos a la disciplina y aprendizaje de conductas. Se trata de entrenamientos especializados: los animales tienen que aprender a realizar su trabajo (rescates, defensa, apoyo a ciegos, etc.) de forma correcta y sin dudas.

11.- Al adoptar un perro adulto, encontraremos al compañero más fiel, leal y noble que jamás hayamos imaginado. Le daremos la gran oportunidad de pasar el resto de su vida en una familia y tendremos la gran ventaja de poder salvar la vida de otro, en un tiempo más corto, con la gran satisfacción de saber que gracias a nuestra adopción, en caso de que tengan edad muy avanzada, nuestro compañero ha pasado los mejores años de su vida gracias a nuestra loable acción de adoptar.

Y si tras leer detenidamente los anteriores argumentos, aun no estas convencido sobre la facilidad de adaptación de un animal adulto a tu familia te invitamos a visitar los siguientes enlaces:

Adoptados en 2006 - Adoptados en 2007 - Adoptados en 2008 - Adoptados en 2009 - Adoptados en 2010 - Adoptados en 2011